Capítulo I
UN MODELO DE FORMACIÓN PARA EL AUTOEMPLEO EN EUROPA
Pedro Alonso García, Juan A. Moriano
León y Francisco J. Palací Descals
1. INTRODUCCIÓN
Distintos factores están incidiendo en el desarrollo del
autoempleo en las economías avanzadas. Por una parte, las
continuas políticas de reducción del déficit
público están haciendo disminuir de manera considerable
el número de nuevos puestos de trabajo en el sector público.
Asimismo, las empresas acentúan el recurso al trabajo descentralizado
y a la subcontratación favoreciendo igualmente el autoempleo.
Junto a todo ello, el impacto de las nuevas tecnologías de
la información está permitiendo también un
crecimiento significativo del autoempleo.
Algunos autores, al estudiar los cambios en el mundo del trabajo
que se están produciendo en la actualidad, remarcan la idea
de que cada vez más vamos hacia un trabajo más autónomo
e interrelacionado, y hacia formas de organización más
vinculadas al individuo como unidad orgánica que a la gran
empresa (Ontiveros, 2001).
Todo ello explica que durante las últimas décadas
el número de autoempleados creció a un ritmo muy superior
al de el conjunto de la fuerza de trabajo. Sin embargo, a diferencia
de los Estados Unidos que ha desarrollado una cultura emprendedora,
en la que más del 10% de la fuerza de trabajo no agraria
está autoempleada, la situación en la Unión
Europea todavía no experimenta el mismo grado de desarrollo.
Por lo tanto, es necesario desarrollar una cultura que prime los
valores emprendedores y una formación que ayude a conseguir
el éxito en la creación de nuevas empresas.
1.1. Objetivos
- Clarificar las razones de la elaboración del programa.
- Conocer las características del programa de emprendedores.
- Abrir nuevos horizontes profesionales en el ámbito de
la formación de emprendedores.
2.
EL PROYECTO LUCES DENTRO DEL MARCO EDUCATIVO EUROPEO
A continuación, se describen las principales características
de la política de la educación en Europa y las iniciativas
que se están tomando para la formación de personas
adultas. Dentro de estas iniciativas se encuentra el proyecto "LUCES:
Habilidades Cognitivas" cuyo objetivo es unificar los esfuerzos
de diferentes países europeos dentro del ámbito de
la formación de emprendedores.
2.1.
La política de educación en Europa
Siguiendo las conclusiones de Gorri Goñi (2003), la política
europea en el ámbito de la educación aparece inserta,
en un marco jurídico y sociopolítico determinado y
con unas características representativas que hablan, entre
otras cosas, de una clara vocación de futuro (Delgado, B.,
1994; Foessa, 1994).
Desde el marco sociopolítico, la evolución educativa
europea se ha desarrollado bajo la influencia de tres factores:
- La evolución operada en las tasas de población.
- El desempleo que afecta de modo principal a los jóvenes
y que, lógicamente, origina una desmotivación educativa
y profesional.
- Los nuevos caminos, de expectativas y dificultades, abiertos
a partir del ordenamiento democrático.
La escuela, los individuos y la sociedad, en general, han de asumir
el cambio que nos acerca a una Europa unida:
- Hemos de ser conscientes que la sociedad cambia,
esto hace que las personas modifiquen su forma de actuar y de
trabajar. La educación no es ajena a ello, por tanto, necesitamos
no aislarnos y debemos intercambiar experiencias.
- Los cambios requieren tiempo y, por tanto, se necesita un periodo
de adaptación personal.
- La incorporación de las nuevas tecnologías
nos facilita la comunicación en tiempo real y crear
equipos de trabajo con personas que se encentran a miles de kilómetros
de distancia.
- El desarrollo es un proceso necesario, en la actualidad, la
educación permanente es uno de los mecanismos
que nos permite acomodarnos a este cambio.
El marco de los nuevos avances representados por la moneda única,
el intercambio en Europa entre responsables y agentes sociales no
debe suponer ya un suceso privilegiado, sino más bien una
acción continuada de permanente interrelación (M.E.C.,
1997).
2.2. Los proyectos
transnacionales
La Agencia Nacional Europea a través del programa Sócrates1,
en su modalidad Acciones Grundtvig 2, contempla los proyectos
transnacionales entre Asociaciones de Aprendizaje dedicadas a la
formación de personas adultas pertenecientes a distintos
países europeos. Por lo general, la acciones Grundtvig
2 favorecen un primer contacto entre socios procedentes de países
diferentes, pudiendo dar lugar, posteriormente, a realizaciones
más ambiciosas. Las asociaciones de aprendizaje pueden tener
por objeto, por ejemplo, la organización de conferencias,
exposiciones o visitas con vistas a intercambiar experiencias, prácticas
o metodologías. La movilidad desempeña pues, en este
caso, un papel muy destacado.
(Puede obtener más información sobre los programas
educativos europeos en la siguiente página web: http://aplicaciones.mec.es/programas-europeos)
Por lo tanto, estos proyectos transnacionales son una realidad
y suponen un cambio de mentalidad y de método. A través
de las acciones Grundtvig se proporciona ayuda económica
para:
- Mejorar la calidad de la Educación de Personas Adultas.
- Contribuir a aumentar las oportunidades de aprendizaje a lo
largo de toda la vida.
- Promover la innovación e intercambio de experiencias
educativas.
La formación del profesorado como elemento fundamental en
la mejora de la calidad del sistema educativo, evidencia la estrecha
conexión que hay entre la formación del profesorado
y las demandas sociales expresadas por medio de los sistemas educativos.
Entre los distintos modelos formativos, Sparks y Loucks-Horsley
(1990) proponen el modelo de indagación para formar a los
profesores y al mismo tiempo acercarles a la realidad. Teniendo
como referente este modelo y a través de la convocatoria
del Programa Sócrates-Grundtvig 2, diferentes centros de
educación de personas adultas de tres países europeos,
hemos desarrollado un proyecto, denominado "LUCES: Habilidades
Cognitivas", para la formación de las personas que desean
crear su propia empresa. (figura 1).
2.3.
Descripción del proyecto "LUCES: habilidades cognitivas"
Todo lo que rodea al mundo del trabajo está en permanente
transformación. En nuestras sociedades urbanas occidentales
actuales, la persona tiene serias dificultades para incorporarse
a un puesto de trabajo fijo, pero estamos asistiendo a la consolidación
de una nueva generación de trabajadores, que para abandonar
una situación de desempleo, en busca de independencia o desarrollarse
personalmente, deciden crean su propia empresa, a pesar de encontrarse
en un entorno hostil, con escasos recursos financieros y a menudo
sin ningún tipo de apoyo social o institucional. Estas personas,
que denominaremos emprendedores, son aquellas que han decidido ser
dueños de su propio destino y asumen el desafío de
trabajar por cuenta propia.
Las pequeñas empresas creadas por los emprendedores están
erigiéndose en modelos alternativos a la saturación
actual del mercado laboral asalariado en los países occidentales.
Además, se están producido una serie de cambios en
el entorno social, en el mercado laboral y en el campo de la formación
que posibilita que tanto las mujeres como los hombres se incorporen
al mismo tiempo en el mundo empresarial.
La Comisión Europea sobre el empleo recomienda, en el Libro
Blanco sobre Crecimiento, Competitivad y Empleo2,
el apoyo a las pequeñas y medianas empresas (PYMES) como
medida importante para avanzar en una economía más
competitiva, aprovechar al máximo tanto las posibilidades
del mercado interior como del gran mercado y como medio para la
creación de empleo.
Por otra parte, las personas adultas con inquietud emprendedora
demandan una formación específica, más allá
del simple asesoramiento en aspectos legales, fiscales, económicos
o financieros, que les permita desarrollar las habilidades necesarias
para crear y gestionar con éxito su propia empresa.
Por todo ello, los centros de educación de adultos no pueden
dar la espalda a esta creciente necesidad social, y el proyecto
LUCES pretende unificar esfuerzos para poner en marcha un programa
europeo de formación para emprendedores que permita desarrollar
las habilidades cognitivas necesarias para que los emprendedores
logren el éxito con su proyecto empresarial.
Por consiguiente, los objetivos principales del proyecto LUCES
son:
- Estudiar las principales características psicosociales
de los emprendedores en los países europeos participantes.
- Diseñar un programa de formación para el autoempleo.
- Implantar y evaluar el programa de formación en los países
participantes.
Para lograr estos objetivos se creó una asociación
de aprendizaje entre los siguientes centros educativos europeos
dedicados a la formación de personas adultas:
- Nepravitelstwena Profesionalna Organizacia Izledovatelski Proecti
sa Evropeiska I Atlanticheska Integrazia (República de
Bulgaria).
- Tempo-Training Centre (República Checa).
- Centro de Orientación Información y Empleo (COIE)
del Centro Asociado de la UNED en Calatayud. (Aragón-España).
- Sinergia, Formación y Desarrollo Humano (Castilla-León-España).
- Patronato Pedro de Ibarra para la Formación y el Desarrollo
Local (Extremadura-España).
- Centro de Personas Adultas de Villaverde (Madrid-España).
A través de la asociación de aprendizaje formada
por los centros educativos señalados, durante el primer año
del proyecto se investigaron las características psicológicas
(valores, actitudes, metas laborales y competencias) y socioeconómicas
que rodean al emprendedor (apoyo social, trámites administrativos,
dificultades, etc.) en Europa. En el segundo año, se diseñó
este programa de formación para el autoempleo con la intención
de que fuera efectivo para la personas que deciden iniciar una aventura
empresarial dentro de la Unión Europea (específicamente
en Bulgaria, República Checa y España).
Puede obtener más información sobre el proyecto
LUCES en la siguiente página web: http://www.uned.es/coie/luces
A continuación, se describe el trabajo de investigación
realizado durante el primer año del proyecto sobre los aspectos
psicosociales de la conducta emprendedora y los principales resultados
obtenidos.
3.
EL PERFIL PSICOSOCIAL DEL EMPRENDEDOR EN EUROPA: UN TRABAJO DE INVESTIGACIÓN
3.1. Marco teórico
El estudio transcultural del proceso de creación de empresas
y sus actores es un campo de investigación muy interesante
porque la actual situación socioeconómica requiere
personas que sean capaces de crear nuevas empresas y aprovechar
las ventajes que supone un mercado común. De hecho, diferentes
estudios han indicado que las pequeñas y medianas empresas
son el principal agente de desarrollo económico en Europa
y que los nuevos puestos de trabajo serán creados en este
sector (OCDE, 1994; ECSB, 1997).
En la presente investigación se partía de la siguiente
definición de emprendedor propuesta por Varela (1998):
«Es la persona o conjunto de personas
que es capaz de percibir una oportunidad de producción o
de servicio, y ante ella formula libre e independientemente una
decisión de consecución y asignación de los
recursos naturales, financieros, tecnológicos y humanos necesarios
par a poder poner en marcha el negocio, que además de crear
valor adicional para la economía, genera trabajo para él
y muchas veces para otros. En este proceso de liderazgo creativo,
el emprendedor invierte dinero, tiempo y conocimientos y participa
en el montaje y operación del negocio, arriesgando sus recursos
y su prestigio personal pero buscando recompensas monetarias y personales»
La finalidad de la investigación se centraba en estudiar,
en profundidad, las características psicológicas y
socio-económicas que rodean al emprendedor (valores, actitudes,
competencias, trámites administrativos, dificultades) para
poder diseñar posteriormente programas de formación
que fueran realmente efectivos a la hora de iniciar una aventura
empresarial dentro de la Unión Europea.
A continuación, se describen las variables estudiadas en
la presente investigación:
- Valores individualistas y colectivistas: siguiendo el
modelo propuesto por Schwartz (1990) consideramos los valores
como una concepción del individuo de los objetivos que
sirven como principios que guían su vida. Moriano, Trejo
y Palací (2001) encontraron apoyo empírico a la
relación entre la conducta emprendedora y el individualismo
que inspira valores como, por ejemplo, el logro, la independencia,
el hedonismo y la estimulación.
- Autoeficacia emprendedora: De Noble, Jung, Ehrlich (1999)
proponen este concepto para referirse a la creencia de la persona
en sus propias habilidades para desempeñar las tareas necesariamente
requeridas para la creación de nueva empresa.
- Actitud hacia asumir riesgos: esta variable indica el
grado en que las personas están de acuerdo en arriesgarse
para conseguir recompensas más grandes. Los emprendedores
se exponen diariamente a la incertidumbre (por ejemplo, créditos,
coyuntura económica, clientes, etc.) y enfrentarse a los
desafíos se convierte en la fuerza que les impulsa.
- Locus de control interno: Rotter (1969) propone este
concepto para hacer referencia al grado en que un individuo percibe
el éxito y/o el fracaso de su conducta como dependiente
de sí mismo (locus de control interno) o del contexto (locus
de control externo). Varios estudios apoyan la importancia del
locus de control interno sobre el rendimiento de la aventura empresarial.
(Shapero, 1975; Gilad, 1982; Nelson, 1991; Bonnett y Furnham,
1991 y Sánchez Almagro, 2003).
- Metas laborales: resulta importante determinar aquellos
aspectos íntimamente relacionados con el autoempleo y que
nos permiten responder a la siguiente pregunta: ¿por qué
la gente trabaja por cuenta propia o crea su empresa?. Para poder
responder a esta cuestión es necesario conocer cuáles
son las metas laborales de los emprendedores.
- Aspectos sociales: se estudiaron las siguientes
variables por su influencia sobre el autoempleo: familia y amigos
emprendedores, experiencia emprendedora, y dificultades y obstáculos
para crear una empresa.
3.2. Metodología
El procedimiento que siguió la investigación fue
el siguiente:
- Sesiones de grupo con empresarios actuales, que pertenecen
al sector terciario (comercio y transporte).
- Entrevistas a jóvenes empresarios y a profesionales que
orientan y asesoran a emprendedores.
- Administración de una encuesta para evaluar las diferencias
entre emprendedores y no emprendedores en Bulgaria, la República
Checa y España.
La muestra estaba formada por 340 personas (98 de España,
132 de Bulgaria y 110 de la República checa). El 41,2% de
los sujetos encuestados eran hombres y el 36,9% habían completado
estudios de Master. La mitad de la muestra estaba formada por emprendedores
con empresas de nueva creación en el sector terciario, del
ámbito comercial, que llevaban al frente de su empresa: dos
años en el caso de España, seis meses en Bulgaria,
y sólo cuatro meses y medio en la República Checa.
El análisis de las sesiones de grupo y las entrevistas aportaron
información cualitativa, en tanto que la encuesta proporcionó
datos cuantitativos más específicos, lo que nos permitió
identificar el perfil del emprendedor en los diferentes países
participantes en el proyecto.
3.3. Resultados
Un resumen de los elementos más significativos encontrados
respecto al perfil psicosocial del emprendedor es el siguiente:
- Valores individualistas y colectivistas: no existe una
estructura de valores común a los emprendedores de los
diferentes países, sino que los valores se muestran matizados
por las diferencias culturales. Sin embargo, hemos comprobado
que el valor específico ser emprendedor muestra
una relación muy significativa con los tipos de valores
individualistas logro y autodirección. Por
tanto, podríamos afirmar que ser emprendedor es
un valor más individualista relacionado con ser independiente
y conseguir éxitos.
- Autoeficacia emprendedora: efectivamente los emprendedores
puntúan más alto en esta variable, especialmente
en las siguientes tareas: desarrollar nuevos productos y oportunidades
de mercado, construir un entorno innovador y definir los objetivos
centrales del negocio.
- Actitud hacia asumir riesgos: sólo los emprendedores
españoles muestran una mayor puntuación que la media
en su actitud para asumir riesgos.
- Locus de control interno: los emprendedores poseen un
locus de control más interno que las personas que trabajan
por cuenta ajena. Por lo tanto, atribuyen principalmente sus éxitos
o fracasos a sus propias acciones.
- Metas laborales: al igual que ocurre con los valores,
encontramos diferencias entre las metas laborales de los emprendedores
en los diferentes países estudiados. En España,
los emprendedores buscan metas laborales más expresivas
como, por ejemplo, realizar un trabajo interesante, aprender,
innovar y enfrentarse a nuevos retos. En la República Checa
también los emprendedores buscan metas laborales tanto
expresivas, trabajo interesante y variedad de tareas, como instrumentales:
un buen sueldo. En Bulgaria, los emprendedores buscan en el autoempleo
sólo una meta instrumental: un buen salario.
- Aspectos sociales: los sistemas de referencia, familiar
en el caso de España, y amistad o conocidos, en Bulgaria
y la República Checa, son los que influyen en la decisión
de convertirse en emprendedores. Además, haber tenido experiencias
relacionadas con emprendedores a largo de la vida influir significativamente
a la hora de tomar la decisión de crear una nueva empresa.
- Dificultades y obstáculos: la principal dificultad
que manifiestan los españoles y búlgaros se encuentra
relacionada con la financiación. En el caso de los checos,
su principal problema radica en el asesoramiento.
El análisis de estos resultados nos muestra aquellas variables
psicológicas (valores, autoeficacia, locus de control interno
y actitud hacia el riesgo) que se deben desarrollar en los cursos
de formación para emprendedores. Además, nos permite
conocer las circunstancias que rodean al emprendedor (familia o
amigos emprendedores) y las dificultades a las que se enfrenta (financiación,
asesoramiento, etc.).
En síntesis, el presente trabajo de investigación
nos ha ayudado a obtener un conocimiento empírico, que unido
a las teorías sobre educación de personas adultas,
nos ayuda a sustentar el presente programa de formación para
desarrollar las habilidades cognitivas de los emprendedores.
4.
DESCRIPCIÓN DEL PROCESO DE CREACIÓN DE EMPRESAS
Para que la formación para el autoempleo resulte eficaz
es necesario comprender que el proceso emprendedor es más
que la creación de una nueva empresa. Bygrave (1989) considera
que fundar una organización es un cambio discontinuo y que
la creación es el evento singular. Shaver y Scott (1991)
están de acuerdo con la primera afirmación de Bygrave,
cambio discontinuo; con respecto a la segunda, consideran que existe
una serie de eventos discontinuos anteriores a la creación
que pueden ser considerados por los resultados que producen. Por
ejemplo, el hueco del mercado, el diseño del producto o la
necesidad identificada, el reconocimiento de oportunidades, la asunción
del riesgo por encima de la seguridad o la tenacidad para sacar
adelante una idea innovadora representa la esencia de este proceso.
Perls, recogido en Ettiger, Gaspard y Pourtois (1997), nos señala
las etapas psicológicas del emprendedor para la puesta en
marcha de un negocio (figura 2) centradas en el desarrollo de la
idea del negocio. Estas etapas de cambio están determinadas
por una sucesión de diversos elementos de motivación,
que se producen antes de la puesta en marcha de la creación
de la empresa.
Por otra parte, Carton, Hofer y Meeks (1998) proponen otro modelo
(figura 3) que expone claramente las principales etapas y características
del proceso emprendedor (entrepreneurship). Además
estos autores diferencian el proceso de creación de un nuevo
negocio de lo que es la gestión empresarial (management).
A continuación, se describen las etapas del proceso emprendedor
(entrepreneurship) uniendo los modelos teóricos señalados.
4.1. Desarrollo de
la idea de negocio
El proceso emprendedor empieza cuando la persona explora su entorno
en busca de oportunidades, identifica que oportunidad seguir, define
el concepto del negocio y evalúa la viabilidad de su proyecto
empresarial. El emprendedor debe de encontrarse motivado para cambiar
su situación actual por la situación de creación
de una empresa. ¿Pero qué proceso sigue?.
Estas etapas son siguiendo el modelo de Perls:
4.2. Creación del
nuevo negocio
Reflexionando en los aspectos propuestos ¿quién no
ha tenido alguna vez una buena idea o ha detectado una oportunidad
para crear un nuevo negocio?. Durante esta fase se producen las
siguientes etapas, propuestas por Perls (figura 2):
- Expansión: cuando su visión interna y los
factores exteriores se encuentran equilibrados y después
de pensarlo detenidamente y sopesar las ventajas e inconvenientes
se producirá la decisión de iniciar la creación
de la empresa.
- Éxito: durante esta etapa el emprendedor experimenta
un sentimiento de seguridad que le facilita la puesta en marcha
de su objetivo. En este momento, el emprendedor sabe que es el
momento adecuado para iniciar un nuevo ciclo en su carrera. Esta
acción es fundamental porque sin la creación de
un nuevo negocio el proceso emprendedor no llegaría a su
culminación.
4.3. Construcción
de la organización
La creación de la estructura organizacional, la acumulación
de recursos, el establecimiento de una base de clientes y el desarrollo
de la ventaja competitiva son elementos necesarios para la estabilización
de la organización. Sin estos elementos el mantenimiento
de la organización es muy difícil y el proceso emprendedor
podría finalizar debido al fracaso o ruina de la empresa.
4.4. Etapa de mantenimiento
Una vez iniciado el proceso de emprender y llegado a su punto culminante,
lo siguiente sería la etapa de mantenimiento. Gartner (1988)
propone que el proceso emprendedor finaliza cuando la creación
de la nueva empresa o negocio ha finalizado. Carton et al. (1998)
recogen este planteamiento y proponen que el proceso emprendedor
finaliza cuando la nueva empresa se puede mantener por sí
misma (self-sustaining).
La etapa de mantenimiento marcaría el final del proceso
emprendedor y el comienzo de un nuevo proceso que sería la
gestión empresarial (management). Las características
personales y las habilidades necesarias para la formación
de nuevas aventuras empresariales no tienen que ser las mismas que
se requieren para la gestión y mantenimiento rentable del
negocio. De hecho, muchos de los grandes emprendedores de nuestro
tiempo han dejado en manos de otros la gestión de su propia
empresa, mientras ellos se dedicaban a lo que mejor saben hacer,
reconocer oportunidades, innovar y crear nuevas empresas o negocios.
La formación para emprendedores debe centrarse en cada una
de las fases del proceso para lograr transformar las intenciones
en la acción de crear una empresa. La intervención
del profesor debe ajustarse a las necesidades e intereses de los
estudiantes en cada una de las etapas de su particular aventura
emprendedora. El aprendizaje estará localizado y especializado
según períodos específicos de tiempo durante
la gestación, puesta en marcha y primeros pasos del desarrollo
de las pequeñas empresas, donde se brinde asistencia específica
en apoyo a eventos o toma de decisiones críticas, o asistencias
puntuales a cargo de un experto en diferentes aspectos de la gestión
empresarial.
5.
CARACTERÍSTICAS DE LA FORMACIÓN PARA EL AUTOEMPLEO
A continuación, se describen las bases que sustentan el
presente programa de formación específica para las
personas que desean trabajar por cuenta propia y/o crear su propia
empresa.
5.1.
Modelo formativo fundamentado en las competencias
El modelo de formación para la atención de las personas
que piensan montar su empresa parte de los propósitos enunciados
en la introducción, desarrollo de competencias. El modelo
«formativo competencial», siguiendo a Sánchez Palomina
(1999), considera de forma interactiva y procesual tanto al sujeto
como al contexto. Este modelo se caracteriza por promover la autonomía,
establecer relaciones entre las necesidades y los problemas, abordar
la formación atendiendo a la diversidad de los alumnos participantes.
Las características de este modelo aparecen en el siguiente
Cuadro 1:
Las competencias las concebimos como las características
subyacentes de la persona que están relacionadas con un adecuado
desempeño y pueden basarse en la motivación, la personalidad,
actitudes y valores.
Morcillo y Cubeiro (1998) consideran que una competencia empresarial
aflora cuando la organización se centra en lo que mejor sabe,
puede y quiere hacer. Sin olvidar que muchos emprendedores son los
únicos miembros de su empresa, equiparando la competencia
empresarial con la competencia del emprendedor (figura 4).
Por lo tanto, una competencia será la resultante de tres
elementos perfectamente diferenciados, pero a la vez interdependientes:
la voluntad-visión, los recursos y las capacidades.
El primer elemento, la voluntad-misión, es lo que quiere
ser y la propia razón de ser del emprendedor. Estaría
directamente relacionada con la voluntad expresada en cada caso
de acuerdo a la visión empresarial.
El segundo elemento, la calidad de sus recursos, define lo que
es y lo que sabe hacer. Este grupo se compone de los activos tangibles
e intangibles, incluidos los conocimientos.
El tercer elemento, las capacidades, definen lo que es capaz de
ser y hacer. Éstas se materializan en las cualidades, habilidades
y destrezas del emprendedor, que son difíciles de imitar
por sus competidores, por ejemplo, la creatividad, la formación,
los procesos de aprendizaje y los círculos de calidad.
Podemos clasificar las competencias necesarias para crear y gestionar
una empresa en:
- Competencias personales que incluyen motivaciones, actitudes,
habilidades sociales, valores...
- Competencias cognitivas que hacen referencia a conocimientos,
habilidades y destrezas teórico- prácticos sobre
contenidos (fiscalidad, contabilidad ...).
- Competencias específicas conocimiento y habilidades
propias del sector o actividad que va a desarrollar el empresario.
- Competencias genéricas necesarias para gestionar
eficientemente cualquier tipo de empresa.
El programa que proponemos aborda las competencias personales
y cognitivas. El programa plantea objetivos y metodologías,
define medios y contenidos y, por último, cuenta con herramientas
e instrumentos adecuados para poner en marcha un sistema de evaluación
de resultados.
5.2.
Relacionar teoría con práctica
Bygrave (1993) señala que existen dos formas de arruinar
un curso de creación de empresas. La primera ocurre cuando
la actividad formativa se basa exclusivamente en aplicaciones prácticas
y análisis de datos, y la segunda, cuando sólo se
apoya en conocimientos teóricos.
Como señala Castillo (1999), la formación para emprendedores
debe fundamentarse en la acción basada en la teoría.
Los primeros cursos de emprendimiento se basaban en una serie de
invitaciones de empresarios que habían logrado éxito
para que contaran su historia. Estos cursos eran fundamentalmente
motivacionales, pero no brindaban las herramientas necesarias para
permitir a los participantes desarrollarse como emprendedores. A
lo largo de las últimas décadas, la investigación
sobre la creación de empresas y las teorías sobre
emprendedores han creado modelos aplicables a la realidad de cada
entorno para desarrollar la conducta emprendedora.
Según Fiet (2001), nos podemos encontrar los siguientes
problemas pedagógicos asociados con la enseñanza de
conceptos teóricos:
- Los profesores se vuelven aburridos cuando el estilo de dar
la clase comienza a ser predecible. La predectibilidad significa
que los estudiantes nunca son sorprendidos. Un alumno aburrido
puede contagiar su aburrimiento a toda la clase e incluso al profesor.
- Los profesores comienzan a ser irrelevantes cuando utilizan
la teoría como herramientas para responder a las preguntas
de los alumnos. Esto puede deberse a que la teoría se debe
aplicar de forma práctica a los problemas de los emprendedores
cuando la teoría no es generalizable o los estudiantes
no son capaces de aplicarla.
Una formación primordialmente teórica parece inadecuada
en contexto del autoempleo porque además diversos estudios
han señalado que el estilo de aprendizaje de los empresarios
es experimental, es decir, aprenden a través de la experiencia
y el proceso de aprendizaje parece ser resultado de incidentes críticos
que exigen al empresario tomar decisiones estratégicas y/u
operacionales (Choueke y Armtrong 1992; Deakins y Freel, 1996; Williams,
1998).
Por el contrario, sin la teoría los profesores tampoco tendrían
mucho que enseñar y las clases se limitarían simplemente
a describir de una forma ateórica lo que los emprendedores
actualmente hacen. La teoría aporta a los alumnos una base
conceptual y metodológica para comprender el funcionamiento
del mundo empresarial y la situación de sus respectivos mercados.
La nuevas tendencias implican enlazar la teoría con la práctica.
Kuhn (1970) señaló que no hay nada tan práctico
como una buena teoría, porque una buena teoría nos
ayudará a hacer predicciones sobre las consecuencias de nuestras
decisiones. Por ejemplo, podemos explicar el éxito o fracaso
de un caso a través de la aplicación de una determinada
teoría. La clase debería ser un mundo de ideas en
el cual los estudiantes aprenden teorías que les enseñan
lo que ellos podrían hacer con éxito.
En la actualidad la formación para el autoempleo se basa
en la creación y aplicación de modelos y el uso de
teorías basadas en actividades para desarrollar competencias
emprendedoras.
5.3. El
método del caso
En la formación para el autoempleo el método del
caso resulta muy eficaz para que el emprendedor aprenda a diagnosticar
y tomar decisiones a través del estudio, análisis
y discusión de situaciones donde se pone de manifiesto la
compleja realidad empresarial.
Los casos fueron desarrollados inicialmente por el Harvard Business
School para explicar la aplicación práctica de
sus clases y promover el pensamiento estratégico. Los casos
generalmente se complementaban con lecturas de teorías que
permitían su discusión y análisis desde diferentes
perspectivas.
Según García y Castellanos (1998), las ventajas pedagógicas
de la utilización del método del caso en la formación
empresarial son las siguientes:
- El alumno aprenderá a localizar la información
esencial, ya que la información que rodea a un problema
esencial no tiene el mismo grado de importancia. Se intenta conseguir
que el alumno aprenda a separar la información accesoria
o secundaria y además no confunda lo relevante con lo significativo.
- Este método ayuda a comprender la estructura global
que sustenta a una situación real empresarial que puede
reclamar un diagnóstico ante lo que sucede.
- El caso exige que no se acuda al recurso fácil de la
simplificación, porque es necesario considerar todos los
aspectos que se presentan. No es recomendable acudir a recetas
preconcebidas para su solución y sí enfrentarse
a las situaciones como irrepetibles y únicas, con sus características
concretas y particulares. Se trata de aplicar conceptos asimilados
a través de teorías. Se pretende, por medio de situaciones
problemáticas, desarrollar un saber hacer práctico
que se concreta en un doble comportamiento: diagnosticar y decidir.
- Favorece la reflexión, aumenta el control sobre la resistencia
espontánea y ayuda a aprender a trabajar en equipo.
El contenido del caso puede ser muy diverso abarcando todo tipo
de problemas y situaciones a las cuales se podrá enfrentar
el emprendedor para crear y gestionar su propia empresa. No obstante,
es necesario que el contenido cumpla las siguientes características
para asegurar su efectividad en el proceso de enseñanza (García
y Castellanos, 1998):
- Autenticidad: los casos no deben recoger situaciones
hipotéticas o utópicas, sino intentar describir
fielmente la realidad empresarial. Este aspecto ayuda al participante
a adoptar una posición respecto a situaciones que en la
teoría pasan desapercibidas.
- Variedad: los casos que se planteen a los emprendedores
deben pertenecer a campos tan diversos como diferentes aspectos
puedan plantearse en la realidad.
- Amplitud en la información: los casos que se
sometan a estudio deben ser relatados y descritos con una amplia
riqueza de detalle y recoger la situación global.
Respecto a su presentación, normalmente se realiza a través
de la lectura de un texto, aunque también se puede utilizar
cualquier otro tipo de soporte (video, multimedia, etc.).
Según Castillo (1991), en el método del caso el profesor
debería limitarse a guiar a los estudiantes hacia los aspectos
cruciales de conceptos y decisiones sin necesariamente prejuzgar
si las intervenciones de los estudiantes son correctas o no. El
caso constituye entonces un instrumento para estimular la discusión
creativa y el pensamiento estratégico mediante el debate
de ideas (Kasturi, 1996). Este es el momento adecuado para reforzar
algún concepto teórico y para inducir un pensamiento
mas profundo e interno mediante una frase de reflexión.
Las experiencias de la discusión de casos son enriquecedoras
tanto para los estudiantes como para los profesores, pero requieren
de una preparación previa ardua por ambas partes. Esto refuerza
el deseo de aprendizaje, que a su vez, es una conducta deseable
en los emprendedores.
Una variante de los casos lo constituyen los casos vivos, en los
cuales, el protagonista del caso asiste a la clase y permanece como
espectador durante la discusión de los problemas y las posibles
soluciones. Posteriormente, se discute con el protagonista las observaciones
de los estudiantes y se evalúa hasta qué grado se
pueden aplicar estas soluciones. Resulta necesario prevenir al protagonista
de la posibilidad de críticas por parte de los estudiantes
hacia su persona durante el desarrollo del caso.
En conclusión, la metodología del caso como herramienta
de formación para el autoempleo puede constituir un método
muy eficaz, porque desde un enfoque práctico se fomentan
el espíritu crítico, la capacidad de reflexión
y la toma de decisiones. Además, permite la aplicación
de los conceptos teóricos estudiados previamente, combinando
de esta forma teoría y práctica.
5.4. El papel del profesor
En la formación para el autoempleo, el profesor debe cambiar
su rol tradicional para adaptarse a las diversas necesidades del
emprendedor. Los estudiantes no sólo deben adquirir conocimientos
teóricos, sino desarrollar a través del proceso formativo
las habilidades cognitivas que se requieren para la creación
y gestión de su propio negocio. El profesor debe canalizar
el impulso emprendedor del estudiante y el entusiasmo en su idea
de negocio para ir estructurando conocimientos, aptitudes emprendedoras
y capacidad empresarial.
Según Fiet (2001), el profesor tiene que conseguir la aprobación
de los estudiantes y su compromiso en el proceso de aprendizaje.
Los estudiantes tienen que salir de la clase hablando de lo maravilloso
que es ser emprendedor. Por tanto, el rol del profesor es motivar
a los estudiantes e identificar las competencias que deben ser enseñadas.
Usando teorías basadas en actividades el profesor actúa
como un entrenador y mentor.
Por lo tanto, el mentorazgo (mentoring) puede ser un medio
útil en la formación para el autoempleo que permite
apoyar a los emprendedores a través de la provisión
de una ayuda especializada y asistencial para superar problemas.
Para el profesor, ser mentor significa apoyar al nuevo empresario
para que desarrolle habilidades específicas a través
del aprendizaje y la experimentación. Como señala
Dehter (2003), el papel del mentor es permitir al emprendedor reflejarse
en el futuro, en las acciones del pasado del mentor, esperanzadamente,
para modificar acciones futuras como resultado de este "juego"
de conjugar, en el presente, el pasado con el futuro. Por lo tanto,
el mentor facilita que el emprendedor, a través de su comportamiento
habitual, experimente cambios de actitud.
Dehter (2003) clasifica en dos categorías las funciones
que puede proporcionar el mentorazgo dentro la formación
para el autoempleo:
- Funciones de la carrera profesional: refuerzan el aprendizaje
de habilidades y conocimientos necesarios para tener éxito
en la creación y gestión de un negocio propio.
- Funciones psicosociales: comprendidas como esos aspectos
de la relación entre el mentor y el emprendedor que refuerzan
un sentido de competencia personal, claridad para identificar
las debilidades y fortalezas, y motivación para el desarrollo
profesional.
6.
RECOMENDACIONES PARA LA FORMACIÓN DE EMPRENDEDORES
Los resultados obtenidos en el trabajo de investigación
realizado en España, Bulgaria y la República Checa,
así como todos los aspectos analizados anteriormente, nos
permiten concluir el presente capítulo con una serie de recomendaciones
sobre cómo debe impartirse la formación para el autoempleo.
6.1. Favorecer
expectativas realistas
Los emprendedores suelen ser personas que conocen muy bien quienes
son y lo que quieren, sin embargo, en muchas ocasiones es necesario
clarificar sus valores, necesidades, motivaciones y actitudes. Antes
de lanzarse a un proyecto empresarial, el emprendedor debe tener
muy claro el coste personal que le puede suponer (horas de trabajo,
tiempo libre, dinero, etc.) y valorar su decisión, por ello
es importante que el programa formativo contribuya a la clarificación
de las necesidades y aspiraciones del emprendedor.
Consideramos que el desajuste entre las expectativas y la realidad
que se encuentra el emprendedor al comienzo de su actividad empresarial
es una de las principales razones de la alta tasa de empresas de
nueva creación que no superan el primer año. Muchos
emprendedores no tienen en cuenta que crear una empresa no sólo
significa cambiar de trabajo, sino muchas veces cambiar de estilo
de vida. La nueva empresa necesita de todos los recursos del emprendedor
(tiempo, dinero, contactos, habilidades, etc.) para lograr sobrevivir
y después consolidarse.
Por lo tanto, el programa formativo debe favorecer el realismo
de las expectativas de los nuevos emprendedores, suministrando información
tanto sobre los aspectos positivos como negativos del autoempleo.
En un primer momento del proceso formativo puede resultar interesante
alentar la "autoselección" de los candidatos a
emprendedores facilitando la información realista sobre el
proceso de creación de una empresa. No se trata de desalentar
a los emprendedores potenciales, sino de que conozcan, además
de los aspectos gratificantes del autoempleo, las dificultades a
las que deben enfrentarse para crear su propia empresa.
En síntesis, favorecer en los emprendedores expectativas
realistas sobre la creación de un nuevo negocio puede facilitar
el afrontamiento de dificultades futuras e incluso mejorar su propia
formación.
6.2. Desarrollar
la autoeficacia del emprendedor
El programa de formación debe facilitar que el emprendedor
se sitúe en el modelo de crecimiento personal conocido como
espiral de éxito (Nicholson, 1987). La idea de
espiral de éxito hace referencia al hecho de que los
ajustes y desajustes controlados son el motor del desarrollo tanto
personal como profesional. El éxito del emprendedor, ante
tareas que presentan demandas equilibradas o desafiantes, produce
un desarrollo de la competencia personal y, al mismo tiempo, favorece
la optimización en tareas posteriores con mayores demandas.
Partiendo de esta idea de espiral de éxito, se proponen
tres orientaciones básicas para ayudar al emprendedor a desarrollar
su autoeficacia durante el proceso formativo:
- Asignar inicialmente actividades que ofrezcan la oportunidad
para adquirir competencias.
- Diseñar las primeras experiencias de modo que permitan
generar un ciclo de sentimientos positivos y creencias de éxito.
- Efectuar la supervisión de modo que el apoyo y la evaluación
estén adaptados a las competencias de la persona.
Por otra parte, se debe proporcionar al emprendedor modelos en
los que pueda observar las competencias que debe adquirir, así
como pautas correctas de conducta. Los emprendedores comprenderán
y aprenderán más fácilmente la forma de afrontar
adecuadamente la situaciones difíciles que pueden atravesar
si discuten y preguntan sobre cómo lo ha realizado el modelo.
No obstante, no resulta suficiente con observar al modelo y posteriormente
discutir sobre su comportamiento, sino que se debe promover el ensayo
de las conductas observadas. Consideramos que la falta de ensayo
por parte del emprendedor de la acción del modelo es una
deficiencia fundamental de los programas clásicos de formación
para el autoempleo. Por tanto, es necesaria una participación
más activa de las personas que reciben los programas.
6.3.
Potenciar la iniciativa y la orientación al logro
Durante la creación y gestión de una nueva empresa,
los emprendedores tienen que enfrentarse a tareas complejas y a
problemas abiertos para los cuales no existe una única solución
correcta. Además, deben enfrentarse continuamente a nuevos
desafíos y actuar con iniciativa para afrontar los problemas
o buscar alguna ventaja competitiva.
Consideramos que tanto el grado de complejidad como el control
de las tareas pueden influir en el desarrollo de la iniciativa de
los emprendedores. Si se tiene control y complejidad en las situaciones
formativas, es probable que se piense que en el futuro las situaciones
también serán controlables. Además, el control
y la complejidad tendrán impacto sobre la autoeficacia del
emprendedor, porque proporcionan experiencias de maestría.
Por lo tanto, los emprendedores, durante el proceso formativo deben
enfrentarse a problemas complejos y que no puedan controlar.
Por otra parte, la mayoría de los emprendedores desean llevar
a cabo tareas con cierto carácter de logro o realización.
Sin embargo, otros emprendedores pueden tener esta orientación
menos desarrollada, por lo que es necesario que el programa formativo
proporcione al futuro emprendedor desafíos y retos, así
como oportunidades reales de éxito. Para ello, las metas
de la formación deben ser en todo caso realistas y con una
dificultad creciente. El establecimiento de metas poco adecuadas
para los alumno o en un ambiente donde resulte fácil fracasar
pueden llevar a que los emprendedores pierdan autoeficacia y se
desanimen.
Para desarrollar esta orientación al logro se le deben asignar
al emprendedor retos difíciles y que requieran un variedad
de habilidades. Algunos ejemplos de tareas podrían ser ejercicios
en los que el emprendedor tenga que negociar con un banco, con un
socio no colaborador, atender a un cliente insatisfecho, etc.
Finalmente, el nivel de aprendizaje de las experiencias que se
están comentando aumentará considerablemente si los
emprendedores reciben feedback específico sobre sus actuaciones
y lo utilizan para reflexionar sobre sus experiencias. De
hecho, los alumnos que no reciben un feedback adecuado pueden desarrollar
hábitos que posteriormente son muy difíciles de modificar.
Asimismo, los alumnos suelen interpretar la ausencia de feedback
como desinterés por parte de los profesores.
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1 La Agencia Nacional Sócrates,
perteneciente a la Unión Europea, plantea anualmente convocatorias
para facilitar la investigación en educación.
2 El Consejo Europeo en Copenhague, del mes
de julio de 1992, pidió a la Comisión Europea la elaboración
de un Libro Blanco sobre la estrategia a medio plazo para el crecimiento,
la competitividad y el empleo. En 1993, la Comisión de las
Comunidades Europeas edita en su boletín el Libro Blanco
sobre «Crecimiento, competitividad y empleo. Retos y pistas
para entrar en el siglo XXI». |