Las prácticas en empresas son un buen detector de la vocación profesional

Compartir en MenéameCompartir en TuentiCompartir en FacebookCompartir en Twitter

Mercedes Murias Millá.

¿Está satisfecha con la labor profesional del alumnado que realiza prácticas en su empresa? ¿Por qué decide contratarlos, en qué basa su decisión? ¿Qué perfil de trabajador/a busca para su empresa?

Estamos muy satisfechos, pues las alumnas vienen con bastantes conocimientos y con muchas ganas. Además, las prácticas en la empresa son un primer detector muy útil para ver cuál es el grado de vocación profesional. No es fácil trabajar en este sector, pero sí hemos detectado que las alumnas del ISLA llegan ilusionadas y con formación teórica, aunque haya que dirigirlas y asesorarlas a la hora de ejercer profesionalmente.

No todos los puestos de trabajo necesitan el mismo perfil, pero en general hay una serie de condiciones que se manifiestan cuando la persona, además de formación, tiene una actitud proactiva, alegre, motivadora, pero sobre todo profesional. La vocación es el compendio de todo. El perfil ideal es el de la persona a quien le gusta su trabajo y lo disfruta, de quien tiene una actitud motivadora, tanto para sí misma como para la persona con discapacidad o persona mayor, para la que sí es necesaria esa motivación. Se ve enseguida quien lo tiene.

Desde su perspectiva como empresaria empleadora ¿Piensa que el proyecto ISLA aporta a los/as beneficiarios/as la motivación y formación adecuadas a las exigencias y necesidades del mercado de trabajo?

Sin ninguna duda. Nosotros llevamos en Extremadura 17 años y en este tiempo hemos ido abriendo y gestionando diversos centros. Ahora, en los momentos de crisis, hemos tenido una subida exponencial del número de trabajadores, lo hemos duplicado, y de ellos, casi un 30% ha hecho prácticas con nosotros. Desde nuestro punto de vista, están perfectamente capacitados para realizar el trabajo, y así lo demostramos con nuestra propia experiencia.

Con poblaciones rurales cada vez más envejecidas y dependientes de servicios sociales y de atención personal, ¿cree que el nivel de especialización y profesionalización resulta hoy suficiente para dar respuesta a las necesidades del sector? ¿qué nuevos perfiles o yacimientos de empleo cree que deben impulsarse de cara al futuro?

Además de gestionar centros de mayores, de discapacitados, para personas con adicciones, también gestionamos servicios de ayuda a domicilio, donde hemos ido incorporando a personas que no requieren perfiles tan especializados como el trabajo con discapacidad. La formación actual que se imparte desde programas como el ISLA es idónea para los conocimientos que podría necesitar una persona que accediera a un contrato profesional de ayuda a domicilio.

Desde nuestro punto de vista, la situación actual está bien enfocada dentro del proyecto ISLA, porque imparte formación en especialidades y áreas donde existe demanda de puestos de trabajo, como la atención sociosanitaria. Dentro de esta área hay muchos campos: las residencias de mayores, el servicio de ayuda a domicilio, los centros de todo tipo de personas que necesitan atención social. Y no hay tanta gente formada en estos campos. Y en el ámbito rural, concretamente en el norte de Cáceres, muchos menos. Pienso que ahora mismo hay que aprovechar esto porque no es un mercado saturado.

¿Conoce empresas o experiencias que estén desa­rrollando Buenas Prácticas en el sector y puedan servir de modelos a otras experiencias o profesionales?

Nosotros también tenemos programas de ocio, no hemos tenido nunca gente de animación sociocultural ni de formación en atención sociosanitaria en instituciones. Hay que seguir apoyando la formación y la inserción en este sector.

 
Diseño y realización Quota Solutions