La actitud y la movilización son imprescindibles para que las alumnas conozcan el mundo de la discapacidad y la dependencia

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Jennifer Arias Holgado.

¿Consideras adecuada la selección del alumnado realizada a través de los servicios de orientación profesional? ¿Incorpora algún valor añadido, aparte de cumplir con los requisitos de participación y niveles profesionales requeridos para las acciones formativas?

No del todo, debido a que hay niveles formativos muy diferentes entre las alumnas y, por tanto, una diferencia grande de conocimientos. Hay alumnas que desconocen completamente el sector. Como consecuencia, para el docente no es sencillo elaborar un temario que se adapte a todas las alumnas y niveles.

Más que valor añadido, las actitudes y la movilización sí son imprescindibles para que las alumnas conozcan el mundo de la discapacidad y la dependencia, tengan ganas de trabajar en este sector y les guste la atención sociosanitaria. Se nota mucho la diferencia entre las personas que van al curso porque realmente les gusta y las que acuden por otras razones, aunque habitualmente, al final, acaban motivadas.

¿Crees que el proceso de formación del proyecto ISLA aporta a las personas beneficiarias las capacidades profesionales necesarias para desenvolverse en el mundo laboral?

Sí, se imparte una formación muy amplia. La diversidad de docentes que nos movemos en el mundo de la atención sociosanitaria aporta, además del conocimiento teórico general, un conocimiento práctico específico. Por ejemplo, como terapeuta ocupacional, yo me vuelco más en todo lo que es la ocupación, la animación sociocultural y todo lo que tiene que ver con familiares. El enfermero o enfermera, por otro lado, le aporta conocimientos sanitarios, y el o la trabajadora social conocimientos necesarios para enfocarles una visión totalmente sociosanitaria, todo lo que tiene que ver con dependencia, con las ayudas, que es lo importante en Extremadura.

¿Qué tipo de actitudes y motivaciones has percibido en las personas beneficiarias durante la formación y cómo han evolucionado o han ido cambiando?

Evolucionan mucho desde el comienzo del curso hasta el final. Aunque muchas comienzan el curso sin la motivación necesaria, sin embargo, estoy muy contenta porque algunas alumnas, que han conseguido entrar en el mundo laboral después de pasar por el ISLA, han tenido muy buenas referencias del entorno de trabajo; me han hablado muy bien de ellas, porque conocen muchas enfermedades, muchas patologías, muchos tratamientos, y al final son conscientes de que el curso les ha cambiado la visión de las cosas.

¿Cuál es el grado de satisfacción general de personas beneficia­rias del ISLA en función de los objetivos que se persiguen con la formación?

El grado de satisfacción de las participantes ha sido muy bueno. Yo intento que así sea. La última vez tuve una felicitación por parte de la coordinadora, porque las alumnas estaba muy contentas.

Además de tu función como formadora, ¿qué valor añadido aporta tu papel como empresaria del sector al alumnado de tus cursos?

Siempre les digo que cuando parece que no hay más salida, hay otra puerta al lado que a muchas nos da miedo abrir, pero que es un paso importante. Hay mucha ayuda por parte de todos los organismos públicos y, aquí en Extremadura, hay muy buenos servicios de atención al empresariado, que pueden ofrecer formación adecuada. En las zonas rurales hay mucha escasez de recursos, y si se tienen ideas, entonces todo lo que se emprenda prácticamente va a ser nuevo, nadie ha investigado en ese tema, nadie ha abierto un negocio de estas características. Sí, siempre las motivo.

¿Conoce Buenas Prácticas o experiencias exitosas que puedan servir de ejemplo para promover nuevas iniciativas?

Dentro de una institución sociosanitaria se hacen muchas cosas. Las personas que están trabajando en estos centros (no nos referimos solamente a los de Tercera Edad o a centros geriátricos) desarrollan un amplio abanico de actividades (desde parálisis cerebral, chicos/as con síndrome de Down, etc.), por lo que creo que los módulos formativos deben abrirse más, adecuarse a esta diversidad.

Hay que tener una visión más general de la atención sociosanitaria. Las alumnas piensan que cuando acaben el curso solamente van a trabajar en el sector geriátrico, pero esto no es así ya que el sector es muy amplio. Además, se podrían realizar más actividades, como visitar experiencias, etc. Como docente del proyecto Isla he realizado con las alumnas salidas a otros centros de atención sociosanitaria, para que conozcan otras iniciativas, otras opciones, que siempre son necesarias.

¿El mercado laboral está ofreciendo hoy suficientes oportunidades para el desa­rrollo de profesiones relacionadas con los servicios de proximidad y atención a personas en situación de dependencia?

A pesar de la situación actual del país, el sector de atención a personas dependientes tiene grandes posibilidades. Mi caso ha sido un ejemplo de éxito para las alumnas. Hay un claro nicho de mercado en los servicios de proximidad, pero en la actualidad es más fácil emprender, que trabajar por cuenta ajena. Por esta razón inicié mi actividad empresarial en la rama sociosanitaria.

El nivel de empleabilidad de las alumnas después de realizar las prácticas es de un 20% de contratos en el sector. Yo animo a las alumnas y las instigo a que aprovechen las prácticas. En nuestro sector habitualmente se contrata con la técnica del “boca-oreja”. Es muy importante impresionar en la realización de las tareas y darse a conocer para construir un futuro laboral.

 
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