Isla está ofreciendo la oportunidad de salir al mercado laboral con formación y motivación
¿Está satisfecho con la labor profesional del alumnado que realiza prácticas en su empresa? ¿Por qué decide contratarlos, en qué basa su decisión? ¿Qué perfil de trabajador/a busca para su empresa?
Sí, estamos muy contentos. Los responsables de los centros donde las alumnas han realizado sus prácticas, y que han supervisado su trabajo, nos hablan muy positivamente de la labor desarrollada. La experiencia ha sido tan positiva, que muchos de nuestros centros decidieron contratarlas, en un principio para sustituciones de verano, pero ya están en nuestra bolsa de empleo para futuros trabajos.
Nos fijamos sobre todo en la predisposición hacia el trabajo y el aprendizaje en las prácticas, puerta de entrada a un futuro laboral en nuestra empresa. Además de esto, para nosotros las prácticas formativas son una gran herramienta de recursos humanos. Podemos conocer y probar a la alumna, enseñar nuestra forma de trabajar, y si posteriormente contratamos, vamos sobre seguro. Las prácticas son un periodo de prueba que a la larga permite hacer más productiva y más rápida la labor de adaptación al nuevo puesto de trabajo. Y son una ayuda porque a la hora de buscar personal no pedimos ninguna cualificación, solo tener los conocimientos básicos de limpieza. Lo que sí es importante para nosotros, y en eso nos fijamos mucho, es la predisposición y las ganas de trabajar.
Actualmente, en el sector limpieza, no se necesitan perfiles específicos; al contrario, la demanda es cada vez más básica y estándar. Nuestro servicio es residual. La limpieza es una necesidad que todo el mundo tiene, pero al final, el valor añadido es muy poco. Lo que busca la gente es calidad y buen precio.
Desde su perspectiva como empresario empleador ¿Piensa que el proyecto ISLA aporta la motivación y formación adecuadas a las exigencias y necesidades del mercado de trabajo?
El proyecto Isla está ofreciendo sobre todo la oportunidad de salir al mercado laboral, a través de la formación y la motivación, sin quedarse solo en lo teórico. Hacer las prácticas es una oportunidad de darse a conocer y esa es la principal motivación. El hecho de que muchas alumnas sean contratadas supone, sin duda, un estímulo extraordinario para otras compañeras que han estado en su situación.
Para nosotros, la formación que les aporta el ISLA es una clara ventaja, y se nota a la hora de realizar el trabajo. Al final, la experiencia siempre es positiva, sobre todo porque la gente que entra en este programa tiene un interés y una motivación especiales. Además, las alumnas llegan aquí con conocimientos frescos y verdaderos que nosotros agradecemos.
Con poblaciones rurales cada vez más envejecidas y dependientes de servicios sociales y de atención personal, ¿cree que el nivel de especialización y profesionalización resulta hoy suficiente para dar respuesta a las necesidades del sector? ¿qué nuevos perfiles o yacimientos de empleo cree que deben impulsarse de cara al futuro?
En nuestro caso, prestamos un servicio básico que no está valorado. Es un servicio que se puede cancelar o dejar de atender cuando las prioridades son otras. Por consiguiente, en este momento nuestra prioridad, más que la especialización hacia las necesidades del mercado, es la de conservar los puestos que ahora mismo tenemos, potenciar la cartera de clientes.
¿Conoce empresas o experiencias que estén desarrollando Buenas Prácticas en el sector y puedan servir de modelos a otras experiencias o profesionales?
Todas las empresas del sector funcionamos de la misma forma. Nosotros apostamos por seguir trabajando con diversos colectivos y asociaciones que se dedican a la gente en riesgo de exclusión social. Hay que fomentar la colaboración de las empresas del sector con este tipo de organizaciones, para aumentar las oportunidades tanto formativas como laborales, accediendo a prácticas que permitan demostrar nuestra valía profesional.


